Hermano Mayor

Carmen Ramírez Martínez
Hermana Mayor

Cuaresma 2024

Son muchas veces las que he escrito en este boletín, pero, en esta ocasión, lo hago de una manera muy especial, y no por eso más sencilla… Quizás sea la responsabilidad, o el respeto que todo esto me supone, no lo sé.

Confieso que no fue fácil tomar la decisión de presentarme como Hermana Mayor para esta legislatura. Han sido muchos obstáculos los que he tenido que convertir en un “que eso no me detenga”, y es que cuando algo forma parte de tu vida es difícil mirar para otro lado. También he tenido el apoyo de mi familia y de muchos compañeros que han trabajado conmigo durante todo este tiempo atrás, y eso hace que el miedo pase a un segundo plano y que la decisión tome la suficiente fuerza para seguir adelante.

No voy a maquillar a estas alturas que en esta sociedad tan “líquida” (por así llamarla), con tanta oferta de ocio y diversión, cuesta cada vez más el acercamiento a las hermandades, y ni que decir tiene el querer coger responsabilidades dentro de ella. Eso son ya palabras mayores, pero no por ello vamos a dejar de intentarlo.

A Dios se llega de muchas maneras, lo he escuchado muchas veces: Por un amigo o familiar; por ese sentimiento o emoción que se despierta al ver los pasos por la calle; a través de la música cofrade, etc. Todos son válidos, lo importante es que se ha producido ese acercamiento, que hemos sido “tocados”, y lo que tenga que ser… será…porque un cofrade nace, pero también se hace.

Nosotros, los que estamos al frente de las Hermandades, tenemos como deber cuidar de todos, los que están y los que han de venir. No es tarea fácil, no, por eso debemos recordar que siempre debe prevalecer lo divino a lo humano, y no perder nunca de vista el verdadero sentido de la Hermandad, de esta gran familia, que no es otro que vivir juntos el amor de Dios, como nuestro Jesús Salvador nos enseñó. El amor, el consuelo y la caridad hacia los demás. Cuando esto se siente y se vive, se transmite, se nota y se contagia…

He tenido que aceptar que para dirigir es imposible saberlo todo, encargarse de todo. He tenido que aprender a delegar y confiar en los demás, rodearme de personas de confianza y, por qué no, también dejar paso a savia nueva. Hay algo que nuestro Obispo D. Sebastián Chico dijo en el último encuentro de Cofradías y Hermandades celebrado, y que me llamó la atención: “Los nombres de los componentes de las Juntas de Gobierno se deben de leer en circular, no en vertical, porque van todos ligados, todos se complementan y todos se nutren”.

Mi proyecto, o mejor dicho mi meta, para esta legislatura no es ambiciosa, yo la llamo realista, así lo presenté en su día y así lo expongo en estas líneas. Lo que quiero es ILUSIONAR, avivar ese fuego que prende dentro de nosotros, para iluminar y ser vistos. Es una palabra sencilla, y que en más de una ocasión la hemos utilizado, pero no por eso menos complicada, aunque confío en la ayuda de nuestros Amantísimos Titulares para poder realizarlo junto con el gran grupo de personas que me rodea. No espero que sea un “despegue en vertical”, pero sí creo que irá en una línea inclinada y con pie firme. Me equivocaré en alguna ocasión, sí, soy humana, y no puedo evitarlo, pero os aseguro que todo lo que haga, lo hago pensando en el bien y en el futuro de la Hermandad, de mi Hermandad, a la que tanto le debo y a la que tanto quiero.

Algunos me han dicho que soy una “mujer valiente”, otros más bien un “no sabes dónde te has metido”, pero yo lo veo como un paso más para completar esa tarea que un día empecé. La tarea de ayudar y la que quiero compartir con todo aquel que lo viva y lo sienta como yo, de lo que espero aprender mucho y, sobre todo, disfrutar de esta oportunidad que Dios me ha dado y que vosotros habéis querido que así sea, de la que pienso aprovechar para estar más cerca de Él y de su Bendita Madre, de la que tanto tiempo he estado a su lado, para llenarme de Ellos como fuente que se nutre, junto a mi familia, compañeros, amigos… ¿Qué malo puede pasar? Si de todo esto voy a aprender a vivir, a valorar mucho más lo que tenemos cerca, a vivir nuestro día a día agradecida y con la intensidad de la fe y el sentimiento tan grande que llevo dentro.

Coge o busca de la web la frase motivadora que quieras, porque al final todas llevan a lo mismo: Vive el presente, sé feliz y compártelo con los que más quieres. “Vive junto a nuestro Señor, y serás feliz”.

Un día me dieron la oportunidad de abrir mi corazón a todos vosotros, y de mi boca salió todo aquello que llevaba dentro, y con algún fragmento de ese inicio “PORQUE EN MI HERMANDAD HAY VIDA”, termino ésta, mi presentación hacia vosotros, sin saber que un día tendría que ser y hacer parte de aquello que proclamé, y de lo que os prometo que voy a hacer todo lo posible por estar a la altura para que la Hermandad de la Santa Cena sea la casa, sea la ilusión y la cuna de todo cofrade que quiera estar junto a Jesús Salvador y María Santísima de la Caridad y Consolación.

 

Como guardabrisas que protegen,

Como zancos que aguantan el peso,

Como cordero o arcángel que nos levanta,

Como vocero o cruz de guía,

Como pañuelo que consuela,

Como borlas que destacan entre flecos,

Como paño siempre ceñido ante los demás.

Así deben ser sus hermanos mayores, con la ayuda de un buen capellán.

Como cordón que anuda con fuerza y une,

Como suave fajín que ciñe, como broche que embellece,

Como apunte de corneta que prepara,

Como pelícano que alimenta,

Como dosel que engalana,

Como camino entre lo visible y lo invisible,

Como corona que pone fin a la belleza más sublime y

Como destellos de potencias,

Que realzan y señalan la grandiosidad del amor,

Así, así debe de ser nuestra Fe.

 

Carmen Ramírez Martínez.